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Entrenamiento Emocional en Kairos



La familia como eje del desarrollo humano se instaura sobre el concepto que los padres permiten una serie de condiciones afectivas, económicas y sociales para el sano desarrollo de sus hijos, sin embargo las condiciones de nuestro entorno en Colombia bien sabemos que ponen sobre tela de juicio que los padres desarrollen este trabajo de modo competente. Iniciando por las condiciones económicas que no permiten que gran parte de nuestra población tenga en sus hogares las condiciones deseables o mínimas donde sean satisfechas las necesidades básicas, pasando a condiciones sociales donde las relaciones y el capital social de los padres no representa mayores oportunidades para sí mismos ni para sus hijos y finalmente, las afectivas donde la incipiente y casi nula educación emocional que recibimos, atado a condiciones culturales de discriminación, machismo y subdesarrollo, sostienen prácticas donde lo afectivo y emocional pierde valor o no se entiende, evidenciando que los padres carecen regularmente, de las herramientas adecuadas para proveer lo mínimo vital en sus hijos. Sabemos que debemos darles amor, pero ¿Qué es amor?

Al final cada familia soluciona según lo vivido anteriormente y el círculo continúa repitiéndose.

Lo que evidencian nuestros entornos familiares, indican que no es un buen camino el que aquí seguimos. Nos enseñan tantas cosas pero nadie nos enseña a SER HUMANOS.

Este último concepto se hace más atento y profundo en cuanto se trabajan sobre las propias condiciones afectivas, que instauran la emoción como el detonante. La emoción se refiere a “energía en movimiento”, ¿por qué se producen los movimientos?, ¿dónde y cómo crece el miedo en un persona? ¿la rabia? ¿la tristeza o la alegría?. Habitualmente no tenemos acceso a formación sobre éstas preguntas.

Las emociones determinan en gran parte la estabilidad de un ser humano y sus acciones de acuerdo a como éste aprende a “canalizar” dichos movimientos. Como un ejemplo promedio podemos tomar las acciones violentas; en los hombres la violencia se asocia a un miedo no consiente que convierte en odio y que materializa en la destrucción total o parcial, de quien en él desata el miedo o el odio. En la mujer ser agresiva la hace menos femenina por lo que ella misma se regula con mayor éxito que el hombre, sin embargo, al no afrontar su deseo de agredir lo convierte en tristeza y se victimiza para desde allí ejercer poder sobre otros. Este ejemplo es común en contextos latinoamericanos y tristemente frecuente en condiciones de vulnerabilidad.

Estas personas toman decisiones sobre sus emociones, el hombre regularmente canaliza su miedo a la rabia para parecer valiente y la mujer canaliza su agresividad a la sumisión para parecer femenina: lo aprendieron y creen que así es y seguirá siendo, lo hacen porque creen que TODOS lo hacen así y los más complejo es que en la mayoría de casos no son conscientes de que eso les pasa. Una muestra más de analfabetismo emocional.

Programas que trabajan las problemáticas anteriormente descritas son implementadas en los espacios escolares en varias ciudades del mundo con éxito. El programa PATHS, por ejemplo, enseña a niños de edades tempranas a identificar y canalizar sus emociones disminuyendo los conflictos y la agresividad en las escuelas, otros más muestran el camino sobre cómo debemos educar en estas líneas y el interés de países desarrollados (Estados Unidos, Inglaterra, Francia) y de algunas de las mejores universidades del mundo (Oxford – Harvard) evidencian lo importante del tema. Kairos presenta EntrenomocioN.

La familia es el recinto sagrado para aprender sobre mí mismo, y es la emoción el vínculo con nuestro mundo interior. Sin embargo no hemos sido educados en ello, los padres no poseen las herramientas para ayudar a los hijos a mirarse y ver el potencial que tienen, mirar sus principios y donde sienten que hacen lo correcto, o donde se equivocan, auto observar lo que sienten que es valioso para cada uno y que se convertirá en sus valores personales, lo que se mueve dentro de ellos y los hace especiales, auto observar sus propios dones que son el motor de lo que podrán aportar a la sociedad. Estos padres no son alfabetos emocionalmente y están incapacitados para enseñar a sus hijos un lenguaje que no conocen.

Así la felicidad, que es una construcción de dignidad en de vida y un derecho y deber de todo ser humano, exige la comprensión de la propia experiencia por medio de los sentimientos y emociones. Ante un mundo sensible que no se conoce y termina siendo ridiculizado, la felicidad se convierte en nuestra sociedad en un sueño inalcanzable, donde “realidades” como la violencia, los padres ausentes, los no cuidadores y el tener hijos no deseados parecen construir un muro entre lo deseable y lo real.

No podemos ser felices porque somos incapaces de saber que da sentido a nuestra vida dándonos plenitud y remplazamos su búsqueda por cosas que nos venden en el mercado.

Sin embargo el camino puede ser mucho más corto de lo que intuimos, si las emociones empiezan a ser instrumentos que me dan información para tomar las decisiones correctas, si nuestras comunidades inician un entrenamiento donde es válido sentir y decidir desde lo que la persona siente, se abre la gran promesa donde las personas podrán quedar mal ante otros pero no ante sí mismos, podrán mentir a otros pero no a sí mismos y ello nos hará más responsables con nosotros y lo que hemos decidido amar: nuestra familia.

No es corto el camino, pero tampoco es imposible caminarlo.

EntrenomocioN iniciará este año en Medellín en concurso con la secretaria de Educación y el Centro de Fe y Culturas y esperamos donde invitaremos cerca de 700 personas a realizar una divertida experiencia de Alfabetización Emocional.

Bienvenido EntrenomocioN!

1 comentario:

  1. Pues bien, interesante leer lo que publicas y me permito añadir que la analfebitazación emocional no es solo en paises subdesarrollados, basta con comprender y observar las culturas asiaticas-desde singapur te puedo compartir que el asiatico, predominantemente chino, thai y hasta el indio, ha sido enseñado a no mostrar sus propias emociones al punto donde la palabra se convierte en hipocresía emocional, para si mismo y los demás....culturas supuestamente ¨primer mundo¨y en realidad su enfoque no es tan humano, en tanto que el afan será lo económico, por eso son disque ¨primer mundo¨...me alegra ver el camino que kairos toma y difunde un mensaje de ¨amor¨ que bien planteas...ahora, ¿qué es amor?... simplemente un concepto, y me atrevo decir, es aquello frente a lo cual nuestro corazón LATE, ¨te late verdad? ese es el camino...el camino con corazón... ni bueno ni malo, simplemente acerca, a quien? a cada quien hacia si mismo : )...ese es el mensaje, que nos acerquemos a nuestro propio latido...mas sentido, menos pensamiento...menos pensamiento, más acción, más fluir, desde el corazón...¨te late?... : )
    Con amor y aprecio mi hermano
    desde el sudeste asiático
    ARC

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