Con la cabeza alta y lleno de energía me ofreció su trabajo lleno de dignidad y entusiasmo. En realidad no necesitaba limpiarlos, pero es frecuente que este tipo de servicios o productos los consumamos no por necesidad sino por la interacción y el deseo de "estar a paz y salvo" como comentaría mi amigo Juan Fdo. Zuluaga en su blog.
"Mientras te hago este trabajo, me harías el favor de recordar si no me estas debiendo dinero" me dijo con la cara llena de picardia y empuje, fue una broma oportuna que no pudimos resistir con Diana, mi novia. Le dije, "ok, limpia el vidrio de atrás también" a lo que respondió al instante "solo eso? se lo lavo! le petrolizo el motor!" obviamente pagué y nos dimos un gran saludo.
Ahora la pregunta que lo trae a este Blog, ¿es solo el deseo de trabajar y el empuje lo que hace que una persona abandone el pensamiento pobre? Obviamente no, aún cuando es un gran inicio. El pensamiento del pobre requiere énfasis y matices diversos y la educación en la economía y la visión de producir riqueza son claramente diferentes en ambos modelos de pensamiento.
Además de sentirse dignos de poseer. Un pobre por definición carece, si el pobre tiene que pierde?... algo debe perder desde que es un lugar del ser que es tan difícil de dejar, ¿Cuál es la ganancia secundaria que tiene el pobre? allí la base de la revolución.
Hablaremos de ello más adelante.
